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1980 - 1992
D.Nicomedes Santa Cruz Aparicio horas antes de partir a EE.UU.
En Sevilla. 1982.

Relata Pablo Maríñez:

La decisión de viajar a España la había tomado, al parecer, en el primer semestre de 1980. En septiembre del mismo año Nicomedes y su esposa Mercedes Castillo, junto a sus dos hijos, Pedro y Luis Enrique, llegan a Madrid, donde inician una nueva vida.

De inmediato lo invitan a dar recitales, e impartir cursos seminarios y conferencias. En Madrid, la vida le resulta muy activa y reconfortante. Los niños ingresan muy rápidamente al colegio y se adaptan con facilidad al nuevo ambiente. Sin embargo, conseguir el trabajo que llegara a satisfacer sus expectativas, y le garantizara estabilidad económica, no era tarea sencilla en España. Lo cierto es que él tampoco se había hecho mayores ilusiones al respecto, más bien sabía perfectamente las dificultades que le podían aguardar tal y como me comenta por carta poco antes de partir: "Tampoco voy tan desprevenido que me pese perder alguna oportunidad de hacer algo. Vaya, voy preparado para todo, aunque sin ilusiones de conquistar España. Con que me permitan ganar algunas perras  en alguna actividad de las que puedo desempeñar, me doy por muy bien servido".

Cerca de un año después, en Agosto de 1981, Nicomedes me comentaba que "todos lo estamos pasando bien y por ello hemos decidido quedarnos más por estos lares. De trabajo aún no me sale nada, pero creo que mi nueva ofensiva de otoño dará positivos resultados". Y en efecto, al año siguiente comienza a trabajar en Radio Exterior de España. En su nuevo trabajo muy pronto se dio a querer y respetar entre sus compañeros y superiores, así como a impulsar diversos proyectos radiofónicos. De ahí se le abrieron las puertas para hacer, a nivel internacional, lo que en Perú sólo había podido hacer en el ámbito nacional. Dentro de los muchos trabajos llevados a cabo dentro de Radio Exterior de España, Nicomedes sugirió incluir en la programación dos emisiones: en quechua y en guaraní. REE en aquella época emitía en inglés, en francés, árabe, ruso, alemán y sefardí y Nicomedes demostró documentalmente la importancia de estas dos lenguas. En 1989 se puso en marcha el proyecto. Y fue él quien se encargó de buscar en Madrid a personas que hablaran en estas lenguas para que tradujeran los textos. Estas emisiones estuvieron en antena hasta 1993.

D.Nicomedes Santa Cruz Aparicio horas antes de partir a EE.UU.
Con Kiko Ledgard. 1984.

 

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Entrevista.

-¿Cómo nació Cita en España?

-Comenzó en el 82, bajo el nombre de "Ruta del Sol". Yo ya tenía un programa igual en una radio peruana, en Lima. Se emitía a la una y media de la madrugada para que llegara a América a las ocho de la noche y recogía tanto lo que ocurría en España como lo de América (relacionados una con otra). A partir del 85, con el nuevo director de Radio Exterior, nos limitamos a dar todo lo que pasa en España, relacionado con Iberoamérica, por ello se llama ahora "Cita en España".

-¿Cómo llevas el programa?

-Tiene como cometido temas y personajes iberoamericanos en suelo español. Hago entrevistas, y hay un telón de fondo o una característica que es música del continente americano.

-...Y yo que tenía idea de que tu programa era de carácter folklórico...

-Nunca ha sido folklórico. Lo que pasa es que nuestra América es folklórica... América tiene dos instancias: o lo miras todo desde un prisma académico, totalmente universitario o miras todo a través del charango y de la quena. Pero el mismo acontecimiento puede ser mirado desde las dos instancias en realidad. Yo, siguiendo quizá el ejemplo de José Carlos Mariátegui, nunca he mirado las cosas desde una óptica académica, sociológica, etnológica o antropológica, sino desde las raíces populares de las cosas. Ya se trate de problemas tan cruciales como la deuda externa o de problemas tan simples como alguna festividad religiosa, lo que a veces provoca reclamos o pedidos especiales... pero eso significa que tienes audiencia, y es bueno. El programa en sí, bien es cierto, ha tenido en sus inicios un carácter bastante costumbrista, tradicional, pero poco a poco se ha ido a lo político, económico y sociológico.

-Sin embargo continuas en la difusión de la cultura americana, ¿no?

-Mira, la radio aquí en España, ya has visto, tanto en frecuencia modulada como en onda corta, es necesariamente hablada. Se pone muy poca música, porcentaje mínimo. Son nada más ráfagas y cosas así... aunque hay emisoras totalmente musicales... en general no es así. Estuve en un programa casi informativo, sin llegar a serlo. Entonces, tenemos nada más que cortinas, ráfagas para marcar el cambio de una información a otra, y para alternar, dejar un colchón de un minuto, por si la continuidad queda corta... Es allí donde aprovecho yo para meter música folklórica, porque tengo aquí más de 3000 discos Lp. de todo el continente iberoamericano.

D.Nicomedes Santa Cruz Aparicio horas antes de partir a EE.UU.
Representando al Perú en uno de los encuentros internacionales organizados por la revista "Mundo Negro".

-¿Y la música peruana tiene algún trato especial por tu parte?

-Es que en España no distinguen la música de un país u otro. Por lo general quieren un abanico de todo el continente. Ahora, hay unos países más promocionados que otros. Miran las cosas generalmente a nivel caribeño, andino, centroamericano y del cono sur, por eso te obliga a ser muy continental, aunque yo lo era antes de venir a España... Pero lo que he hecho ha sido una serie: “Juglares de nuestra América”, que es una especie de proyección de los romanceros españoles en América, pero partiendo también de un romancero precolombino; de estos poetas aztecas que les llamaban piucatique, de los poetas incaicos, los amautas... sigo todo este camino hasta llegar a la actualidad, y esto, país por país, comenzando por el Caribe, Centroamérica, bajando por el Amazonas hasta Brasil y el Cono Sur, y los países andinos... en total 18 capítulos.

-Con uno de estos ganaste un premio, ¿no?

-Sí, el año pasado propuse uno de estos capítulos, el dedicado a Panamá, fue en el Premio Internacional de la Radiodifusión (España), en su cuarta edición. Salí galardonado con el trofeo-escultura Pablo Serrano. El capítulo se llamaba “Los Mejoraneros Panameños”.

-¿Y los otros capítulos de la serie?   

-Pues tres están dedicados a México, dos a Perú (uno a los valores de la lengua quechua, otro a los valores mestizos y otro a cantores de tristes y cumananas). En fin, es un trabajo que ahora me lo han pedido para llevarlo a los discos, para el servicio de transcripciones de Radio Nacional de España. Pienso editar, además, un libro que sea la parte literaria de éste, porque hay grupos sectoriales de los cantores panameños, de los decimistas peruanos hasta el 82 (que hice yo), pero no hay un trabajo continental, incluso que parta de la época precolombina del viejo romancero medieval español.

- ¿Y para cuándo esta edición?

-Depende de cuándo habrá un editor disponible... Pienso proponerlo al Instituto de Cooperación Iberoamericana y si en caso no tuvieran partida, lo más factible lo haría editar en nuestro continente, en Colombia quizá o México o lo metería a participar en el concurso de las Iberoamericanas de Cuba. Tengo otras cosas también en salmuera, y más avanzadas todavía como este trabajo que estoy haciendo sobre la presencia del aporte del negro en el Perú. Me interesa mucho que se edite, aunque aún no lo he terminado pero son cosas que pueden estar a fines de este año o principios del próximo.

D.Nicomedes Santa Cruz Aparicio horas antes de partir a EE.UU.
Viaje "Aventura ´92". Costa Rica. 1990.

-¿Y nuevos discos?

-El trabajo que hago en España no me permite grabar nada. Toda la mañana la dedico a entrevistas, y a recibir información de provincias, y la tarde para la mezcla y grabación; vuelvo a casa sobre las nueve de la noche, generalmente después de asistir a alguna conferencia o dar algún recital. Por lo demás, creo que todo lo que tenía que hacer en discos quedó hecho en Lima. Mi primer disco lo hice en el año 59 y el último en el 80, antes de dejar Perú.

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El 20 de Junio de 1988 Nicomedes era sometido a una larga intervención quirúrgica en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Le habían encontrado un cáncer en el pulmón izquierdo. La operación, que implicó se le extirpara un tumor, fue considerada exitosa por los médicos que lo asistieron. Después de un breve período de convalecencia, Nicomedes se reincorpora a su trabajo en la radio y reanuda sus múltiples actividades. Sin embargo, era necesario un control médico cada seis meses, que afortunadamente daba señales positivas.

A pesar de la enfermedad, Nicomedes seguía siendo el mismo de siempre, en cuanto a vitalidad entusiasmo y proyectos de trabajo se refiere. No obstante era visible que a medida que pasaba el tiempo se agotaba cada vez más con cualquier pequeño esfuerzo que además le producían problemas respiratorios. Estos problemas se agravaban en los meses de primavera, cuando se producía la mayor cantidad de polen a la que era alérgico.

En 1991 se reproduce el cáncer de pulmón del que fue operado en 1988. En el mes de diciembre después de pasar unos días ingresado se le da un alta temporal para que pase las navidades con su familia. Nicomedes aprovecha esos días para poner en orden sus cosas: deja instrucciones a sus hijos sobre el material que debe ser devuelto a la radio cuando él ya no esté o sobre el cuidado de ciertos libros. Asimismo, deja en orden sus cosas en Radio Exterior y literalmente se despide de sus compañeros de trabajo.

Reingresa en el hospital el 5 de enero de 1992. Una complicación en su cuadro clínico puso fin a su vida el 5 de Febrero. La muerte, a la que tanto había escrito, declamado y cantado nos arrancó al personaje fuera de serie, que reunía cualidades excepcionales, el más representativo poeta popular, decimista y folklorista afroperuano de todos los tiempos.

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Extraído de:

Texto: Nicomedes Santa Cruz: "Decimista, Poeta y Folklorista Afroperuano", por Pablo Maríñez.

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Preguntas y respuestas sobre su actividad en Radio Exterior: “París se llena de cisco... ¡y carbonería!”, por Julia Wun. Diario la República. 13 de Abril de 1987.

 

 

 

© Nicomedes Santa Cruz Gamarra